Siempre había oído que toda tu vida pasa ante tus ojos el segundo antes de morir. Para empezar ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace algo inmenso como un oceano de tiempo. En mi caso aparecia yo tumbada boca arriba en el campo de boyscouts mirando estrellas fugaces, y las hojas amarillas de los arces que flanqueaban nuestra calles. Pero... la primera imagen que pasó por mi mente en aquel momento, fue cuando lo conocí a él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario